Gestión del tratamiento y saneamiento

Las primeras medidas tomadas se basan en el alejamiento de las viviendas y de los núcleos de población de las aguas residuales, para ello se construyen las redes de alcantarillado y se concentran los vertidos. Este proceso continuado, a medida que la población crece y se industrializa, provoca la degradación de los ríos con la consiguiente pérdida de calidad y capacidad de usos. Frente a este problema es imprescindible avanzar en el proceso de construcción y explotación de sistemas de depuración que permitan recuperar los niveles exigibles de calidad del medio acuático.

Identificación del problema

En el caso de poblaciones dispersas el problema, las aguas residuales, se diluye o se infiltra, con la esperanza de que la capacidad de depuración de los ríos y del suelo sea suficiente para realizar la correspondiente degradación de la materia orgánica. En las mejores condiciones de capacidad de autodepuración de un río, el contenido de las aguas residuales vertidas a un cauce debe limitarse a sólidos degradables, por lo que las aguas deben someterse a un desbaste antes de ser vertidas.

Características del territorio

En el diseño de la solución técnica se debe tener siempre en cuenta la capacidad del medio en su más amplio sentido, es decir, considerando también el medio social. Podría ser que el medio receptor, aguas o suelo, pudieran asimilar un vertido de ciertas características en un determinado punto, pero que la población demandará una calidad de vertido superior o no se admitiera un punto de vertido que técnicamente fuera aconsejable. Es pues la sociedad quien elige y exige las características del medio del que desea rodearse; sin duda nos movemos en el sentido de una demanda cada vez más exigente en cuanto a calidad de las aguas, tanto por su componente sanitaria como paisajística. A esta demanda de calidad no es ajena la sociedad rural, ya que es más sensible que la urbana, por su contacto más directo con la naturaleza y porque ha visto degradarse su hábitat en épocas más recientes; además el preservar un medio de calidad puede permitir a la sociedad rural ingresos adicionales a los obtenidos por la actividad agropecuaria, como pueden ser los derivados de actividades como el turismo o la pesca.

Soluciones técnicas al problema de depuración

Una opción tecnológica son las depuradoras con procesos basados en el tipo de biomasa suspendida (fangos activados, aireación prolongada,…), diseñada para pequeños núcleos una tecnología adaptada para grandes poblaciones, tienen el gran inconveniente de su elevado coste energético y de mantenimiento.

Otra tecnología es la denominada blanda, este tratamiento tiene distintas limitaciones: una gran necesidad de espacio, sólo es apto para ciertas condiciones de temperatura y se complica cuando se necesita introducir aireación mecánica.

Opción recomendada: el sistema de filtros verdes artificiales de flujo superficial (flujos subterráneo), en el que intervienen dos procesos: la edafodepuración, proceso de depuración natural realizado por el suelo, constituido como soporte de microflora y fauna bacteriana, que se encarga de la degradación de la materia orgánica (similar a un lecho bacteriano convencional); y la macrofitodepuración, proceso de depuración natural realizado por las macrofitas (plantas) que utilizan la materia orgánica, los nutrientes y las sales minerales del agua para su propio metabolismo.

La depuración se consigue, por tanto, mediante la acción conjunta del suelo, microorganismos y plantas mediante una triple acción: física, química y biológica. El suelo actúa como un filtro físico reteniendo fundamentalmente materia en suspensión. Esa materia en suspensión retenida, sufre una oxidación bioquímica bacteriana, en la biopelicula que conforman las bacterias aglomeradas sobre los sólidos del suelo.

El agua residual aireada se reparte homogéneamente en el filtro verde de flujo subsuperficial vertical por debajo de tierra mediante una serie de tuberías perforadas, favoreciendo que nos produzcan malos olores por estancamiento, ni insectos. El drenaje del suelo es artificial y alta porosidad, esto conjuntamente con un cultivo de alta asimilación de nutrientes y agua, así como alta tolerancia a la humedad minimiza en gran medida la superficie de terreno requerida. Se deberá elegir una planta autóctona para asegurar su integración en el medio y que tenga cualidades de fitorremediación de metales pesados.

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