Situación y usos en España

  • En España la biomasa constituye un 45% de la contribución total de las renovables a la producción de energía, y un 2,9% del consumo total de fuentes de energía primaria.
  • El Plan de Energías Renovables (PER) prevé para el año 2010 un aumento de la producción de energía a partir de biomasa (5.040,3 ktep), especialmente para aplicaciones eléctricas (4.457,8 ktep). Asimismo, se pretende potenciar una nueva tecnología, la co-combustión de biomasa y carbón en centrales térmicas convencionales, que rebaja la inversión, y los cultivos energéticos.
  • La biomasa se emplea para producir energía térmica pero también para la generación de energía eléctrica en centrales especiales. La energía térmica creada se destina a la calefacción y al agua caliente sanitaria, ya sea para viviendas unifamiliares, calefacción centralizadas en edificios o redes de calefacción centralizada.
  • Esta última no está extendida en nuestro país, con tan sólo tres plantas en la actualidad: la de Cuéllar (Segovia), la de Molins de Rei (Barcelona) y la de Sant Pere de Torelló (Barcelona). Causas de su baja implantación son que en España estamos poco familiarizados con las redes de calefacción centralizada y que la biomasa se ve con desconfianza y algo anticuado.

Los principales recursos para la obtención de biomasa

  • Residuos forestales. Son aquellos que provienen de las actividades de aprovechamiento de las masa forestales y de los trabajos de limpieza y poda. Como combustible son de gran calidad, pero su uso no se ha generalizado debido a su ubicación en terrenos de difícil accesibilidad, impurezas, heterogeneidad en formas y tamaños y su utilización para otros usos.
  • Residuos agrícolas leñosos, que se generan en las podas de olivos, viñedos y árboles frutales.
  • Residuos agrícolas herbáceos, como los cereales o el maíz, no aptos para consumo humano o animal.
  • Residuos de industrias forestales (serrín, astillas, cortezas) y agrícolas (huesos, cáscaras).
  • Cultivos energéticos, que son los cultivos específicamente destinados a la obtención de biomasa como combustible. Pueden ser de especies vegetales tanto herbáceas como leñosas. En España aún no existen a nivel comercial y se quieren potenciar en el PER.

Por qué usar la biomasa como combustible

  • La biomasa puede ser considerada una fuente de energía renovable y autóctona, propiciando el desarrollo rural. Se emprenden nuevas actividades económicas en zonas rurales, que es donde se ubican las fuentes de biomasa, creándose puestos de trabajo y fijando así a la población. Esto generará una reactivación de la economía local.
  • Las plantas de biomasa suponen una salida para los deshechos de diversas actividades, propiciando un tratamiento adecuado para residuos, en algunos casos contaminantes, y limitando la propagación de incendios al retirarse los deshechos de las podas y limpias en los bosques. Se plantea como estímulo para el saneamiento de los bosques, con la consecuente reducción del riesgo de incendio.
  • Con la biomasa se potencia la reforestación de terrenos abandonados para tener cultivos energéticos, lo que resulta muy beneficioso en zonas con alto riesgo de erosión o suelos muy deteriorados.
  • Desde el punto de vista de la demanda de energía, se ahorra a los usuarios la manipulación y almacenamiento de combustibles (con una red de calefacción centralizada), así como el mantenimiento de las instalaciones; además, se abarata el precio del combustible porque la biomasa resulta más barata que los combustibles convencionales.
  • La combustión de biomasa emite CO2, pero se evita la liberación a la atmósfera de otros compuestos contaminantes como son los compuestos de azufre, causantes de la lluvia ácida, y la liberación compuestos de nitrógeno es mucho menor.
  • Factores para un mayor éxito del uso de biomasa en España son: la existencia de empresas que utilizan grandes cantidades de biomasa, la existencia de un sector forestal desarrollado y la diseminación de población que facilita el uso de biomasa doméstica.

Acciones de la Administración local

  • Pueden impulsar las redes de calefacción centralizada, llegando a acuerdos con el IDAE, la agencia de la energía de su Comunidad Autónoma y con la entidades privadas que pongan en marcha el proyecto.
  • Dos requisitos para un buen funcionamiento de una planta de biomasa son una alta demanda térmica sostenida y la disponibilidad de recursos de biomasa.
  • La fuente de recursos para una planta de biomasa es de gran relevancia. Su heterogeneidad aporta complejidad al proceso pero también le proporciona cierta flexibilidad. Cada Administración local podría emplear la fuente a la que tenga acceso con más facilidad.

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