Situación y usos en España

  • España tiene la ventaja de disfrutar ampliamente de la luz solar con una media de 2500 horas de sol aseguradas al año. La poca nubosidad, la baja humedad ambiental, el clima seco y la incidencia de los rayos solares, hacen que España tenga unos valores de radiación directa envidiables. Aún así, existen diferencias evidentes entre las distintas comunidades españolas. Según los datos disponibles, existe un gran contraste entre las comunidades del Cantábrico, que rondan las 1700 horas de sol al año, y las mediterráneas, que alcanzan las 2750 horas de sol anuales.
  • Estas diferencias están motivadas por la presencia de varias zonas climáticas en el interior de la Península Ibérica, lo que explica porqué algunas zonas del norte de España reciben menos horas de sol que incluso regiones del centro de Europa, como Viena, con 1890 horas de sol anuales. Las provincias del sur de Andalucía y Canarias son las que concentran mayor número de horas de sol al año, alcanzando las 3000.

Uso del Sol como recurso

  • El principio de la energía solar térmica es extremadamente simple: captadores solares dispuestos en el tejado o en el suelo recalientan un fluido termoportador que circula por unos tubos. Este fluido va a permitir según los tipos de instalación, aplicarse para la obtención de agua caliente sanitaria, la climatización de piscinas y la calefacción.
  • En España ya está en práctica en edificios públicos la tecnología que permite aprovechar la energía de los paneles solares para el aire acondicionado.
  • En la actualidad el principal cliente de energía solar en España es el usuario particular que solicita la instalación de captadores solares de baja temperatura para el consumo de agua caliente sanitaria. En segundo lugar se encuentran los hoteles y restaurantes en los que existe un creciente interés por este tipo de soluciones energéticas.
  • Además de estos dos grupos de consumidores, que son los que más aportan al total de la superficie instalada en España, en general, se puede decir que existen buenos ejemplos en múltiples sectores y para todo tipo de aplicaciones posibles, pudiendo mencionar las instalaciones en centros educativos, centros deportivos, centros sanitarios, albergues, campings, servicios públicos, industrias, etc.

Por qué usar la radiación solar como fuente de energía

  • Hasta ahora, este tipo de fuentes de energía no se han considerado ampliamente debido a que los costes de producción de la energía son elevados con respecto a los que supone la obtención de la misma a partir de combustibles fósiles, sin ir más lejos. Sin embargo, en estas estimaciones no se han tenido en cuenta los costes ambientales, ya que si estos se incluyeran, los presupuestos para la obtención de energía a partir de fuentes renovables, se verían considerablemente reducidos, resultando así mucho más rentables que los propios combustibles fósiles.
  • Teniendo en cuenta que en la actualidad no se aprovecha ni el 10% de la energía que nos ofrece el Sol, las posibilidades de desarrollo son realmente espectaculares.
  • La captación directa del calor solar es un tipo de energía simple y eficaz, pero su desarrollo en España está muy por debajo de sus posibilidades.
  • La energía solar no sólo es una energía renovable sino que es una energía que puede ser utilizada para limitar los gastos energéticos de un edificio doméstico o de cualquier otra instalación.

Acciones de la Administración local

  • Pueden impulsar la obtención de agua caliente para todos sus usos en edificios domésticos y públicos. Para esto el IDAE tiene habilitado una línea de préstamo dirigido a entidades locales para el fomento del uso de la energía solar térmica.
  • Por otra parte, también es posible llegar a acuerdos de colaboración con la agencia de la energía de su Comunidad Autónoma y con la entidades privadas que pongan en marcha el proyecto.
  • El principal requisito para poner en funcionamiento el proyecto está al alcance de cualquier Administración local y es el aprovechamiento de la radiación solar, en mayor medida en la región mediterránea y menor en el Cantábrico, pero nada descartable.

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