A título orientativo, se recoge el esquema seguido por otros entes locales en su elaboración de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible-PMUS.

Fase I: Organización y arranque del proceso

En esta fase se constituirá el grupo de trabajo municipal (normalmente una comisión ejecutiva y otra técnica), canalizándose adecuadamente las vías de participación pública (dar a conocer las medidas, consultas, concertación, etc.) y los medios para informar a la opinión pública. Tras esto, se establece un plan de trabajo y se presenta la decisión de llevar a cabo un PMUS.

Fase II: Prediagnóstico y objetivos generales

Esta etapa permite orientar y limitar el alcance del plan a desarrollar. Es un trabajo de coordinación de los distintos grupos de trabajo involucrados, salvo que se haya contratado a personal externo (consultoras, etc.). La etapa incluye el censo de los estudios y proyectos municipales en curso, recoger las preocupaciones y motivos que han llevado a la decisión de elaborar el PMUS y realizar un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y oportunidades) para poder redactar el prediágnostico. Con él, se identifican los objetivos generales y específicos del PMUS.

Fase III: Análisis y diagnóstico

En esta fase, la primera etapa es la de recogida de datos: características socioeconómicas, territoriales y urbanísticas, de demanda de movilidad, tráfico y circulación, aparcamiento, transporte público, de mercancías, movilidad a pie y en bici, aspectos energéticos y medioambientales, y cualquier otro que interese. Con los datos recogidos, se elaborará un diágnostico de los puntos a mejorar en movilidad de la entidad local.

Fase IV: Elaboración del plan

Estas etapas permiten definir los objetivos específicos del PMUS (han de ser analizados en conjunto, por la estrecha interdependencia entre ellos), seleccionando las medidas concretas que dibujan una estrategia de acción. La herramienta de esta fase son los indicadores, que nos permitirán definir un escenario concreto del que parte el Ente Local y establecer una estrategia, ordenando y combinando las medidas a llevar a cabo. Con ella, se redacta el Plan y se pone en marcha la exploración de vías de financiación.

Fase V: Puesta en práctica

Es conveniente que antes de su aprobación definitiva, el Plan de Acción sea sometido a la participación pública en procedimiento de consulta, para asegurar la máxima eficacia en su cumplimiento.

Fase VI: Seguimiento, evaluación y medidas correctoras

Se trata aún de procesos novedosos, y existe cierto grado de incertidumbre en su aplicación. Por ello, una Comisión de seguimiento u órgano con esas funciones debería encargarse del control del desarrollo del Plan, realizando una evaluación anual del mismo y proponiendo medidas correctoras en caso de que fuera necesario.

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