El nuevo Plan de Movilidad reduce la libertad irrestricta de movimientos en vehículo privado, porque es necesario hacerlo, pero en Madrid surgen, a su vez, nuevas formas de transporte más comprometidas con el medio ambiente  y que combinan la flexibilidad del transporte privado con el bajo impacto ambiental del transporte público. Entre ellas destaca el “Carsharing” o coches compartidos cuya finalidad es reducir el número de vehículos en las calles haciendo uso de “coches comunitarios”, que además nos permitirán transitar por el centro dada la condición de ser Vehículos Eco, eléctricos puros en un alto porcentaje.

En los últimos años, empresas como Car2go o Emov han poblado las calles de la capital con alrededor de 3.000 vehículos, en su mayoría eléctricos, que si tenemos en cuenta estudios que relacionan los coches privados con los compartidos, supondría una reducción de unos 60.000 vehículos -un total de 20 coches por cada vehículo compartido-. Las ofertas de estas empresas son muy variadas y desde la Fundación Vida Sostenible queremos acercar a nuestros lectores a la más adecuada para su uso.

Car2Go (eléctrico), con una flota que a final de año se estabilizará en torno a los 850 vehículos, es la más económica en cuanto al precio por minuto se refiere (0,21€) pero sus coches sólo disponen de 2 plazas en la actualidad. Cabe destacar que, la primera vez que hacemos uso de esta plataforma, es necesario registrarnos abonando un total de 9€. Además solo podemos encontrar sus coches dentro de la M-30.

Zity (eléctrico), de Renault y Ferrovial. Dispone de un total de 380 vehículos y ofrece un precio por minuto de 0,26€, algo más caro que otras plataformas. La ventaja de su oferta la encontramos en el tamaño de sus coches, donde podremos viajar junto a otras cuatro personas. Esta empresa permite a sus usuarios estacionar sus coches en los barrios de Hortaleza, Pinar del Rey, Mirasierra, Montecarmelo, Fuentelarreina, Simancas, Salvador y Valdebebas, aparte del área que se sitúa dentro de la M-30.

Emov (eléctrico), de Eysa y el grupo PSA, ofrece a los madrileños un total de 600 coches que pueden ser utilizados desde 0.25€ el minuto. La oferta más interesante de Emov es que amplía el área de aparcamiento a Las Tablas, Sanchinarro, Pueblo Nuevo y Ventas.

Wible (híbrido enchufable que surge de un convenio entre Repsol y KIA), que ya supera los 480 vehículos en la capital, ofrece la mejor oferta en lo que a euros por día se refiere (50). Además dispone de plazas privadas en aparcamientos de la ciudad.

Además, existen dos plataformas más como son Bluemove y Respiro las cuales no se relacionan en su totalidad con el concepto de coche compartido de uso libre, dadas las limitaciones de aparcamiento y horarios. Esta última fue la primera que se puso en funcionamiento en Madrid, y a día de hoy no ofrece coches eléctricos, sino que es necesario combustible para su utilización. En cambio, la empresa, que ofrece diferentes precios en función de las tarifas que se quieran contratar, asegura estar comprometida con el medio ambiente practicando anualmente reforestaciones que compensan todas sus emisiones.

A todas estas tarifas les debemos incluir un precio extra una vez superado un número determinado de kilómetros, que debemos tener en cuenta para optimizar la rentabilidad de nuestro trayecto. Además de la disponibilidad de diferentes packs que nos permitirán reducir el coste de nuestros viajes.

Como vemos, importantes multinacionales se han comprometido con la reducción de emisiones de dióxido de nitrógeno, la liberación del tráfico de la ciudad, el ahorro o la facilidad de estacionamiento que son, tan solo, algunas de las ventajas que supone la utilización de esta nueva forma de transporte. Además pueden incentivar el desarrollo de las políticas medioambientales o haber encontrado una alternativa sostenible para la economía del transporte.

Debemos destacar la importancia de estas empresas en el sector, puesto que una ciudad como París trató de implantar esta alternativa de forma pública -Autolib-, y los resultados no fueron los esperados, a pesar de lo interesante de la iniciativa. Un fracaso económico que supuso alrededor de 300 millones de euros y el enfado de los parisinos, puesto que entendieron que el gobierno no supo mantener la imagen y limpieza de este servicio. Aun así, y a pesar de la presión de marcas como Renault, que pretender implantar sus servicios en la ciudad, la capital francesa se plantea reabrir el servicio en los próximos años con nuevas mejoras y atenciones.

Si el crecimiento de estas plataformas continúa aumentando al ritmo actual, cabría esperar que en 2020 encontrásemos alrededor de 6.000 coches compartidos en las calles de Madrid, lo que supondría una reducción de 120.000 vehículos en una de las zonas de España que más atascos registra, una reducción de más de 7 toneladas de NOx al año y por supuesto un ahorro medio de unos 3.000€ al año.

Aproximadamente un millón y cuarto de vehículos privados circulan por la ciudad. ¿Cuándo llegarán los coches compartidos a suponer un cambio notorio en la pauta de transporte de la ciudad? Tal vez más pronto de lo que pensamos.

Daniel de la Morena

 

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