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Día a día son más las personas conscientes de que es necesario mejorar la forma que tenemos de alimentarnos y buscan productos más frescos con menos químicos y sin tratamientos. Una opción muy extendida para llegar a este objetivo son los productos ecológicos, son fáciles de comprar y muy accesibles ya que los podemos encontrar en casi todos los supermercados, pero existe otra opción complementaria impulsada por el Pacto de política urbana de Milán (2015) que nos ayuda a llevar una alimentación más sana y sostenible: la producción alimentaria en ciudades y sus alrededores, es decir, la agricultura urbana.

Este concepto seguro que trae a la mente la imagen de un huerto urbano comunitario. Esto puede llevar a creer que es necesario un gran espacio para poder cultivar tus propias verduras y hortalizas, pero en realidad todo espacio es bueno para crear un huerto no importa el tamaño.

¿Qué necesito?

La receta para un buen huerto es sencilla: sol, agua y nutrientes.

• Sol: Es aconsejable que las plantas de nuestro huerto dispongan de unas seis horas de sol diarias, por lo que habría que elegir la parte más soleada de la terraza. Esto no es una medida exacta y universal ya que cada planta tiene sus propias necesidades, unas necesitarán más sol como los tomates y otras menos como las zanahorias.
• Agua: el volumen de agua no es fijo, depende de cada planta y de la época del año.
• Nutrientes: los nutrientes indispensables son nitrógeno, fósforo y potasio. Los sustratos, es decir la tierra que nos servirá de base, normalmente ya traen añadidos estos nutrientes lo que te evita tener que abonar tu cultivo en un tiempo. En la elección del sustrato es importante tener en cuenta la sabiduría popular y aplicar el dicho “de lo que se come se cría” y no utilizar cualquier sustrato barato que se encuentre, si no que es recomendable comprar uno especialmente indicado para el cultivo de plantas para el consumo humano, mejor si es ecológico. Podemos hacer nuestro propio sustrato mezclando principalmente fibra de coco y humus de lombriz, además se pueden añadir otros elementos para mejorar el drenaje como arena. Para los interesados en hacer su propio sustrato recomiendo visitar esta página.

¿Cómo puedo cultivar?

Dependiendo del espacio del que se disponga se pueden utilizar diferentes estructuras donde cultivar nuestras plantas.

Maceta: es el método más sencillo y conocido, aunque hay que tener en cuenta dos cosas: el tamaño y el material. Si se quiere sacar el máximo partido al espacio es mejor elegir una maceta con formas cuadradas o rectangulares y si estas son de barro o cerámica la temperatura se distribuirá mejor por el sustrato. En cuanto al volumen que deben tener las macetas depende como siempre de la planta, ya que para una lechuga se necesita aproximadamente un litro de volumen, pero para una mata de tomate se necesitará una maceta de unos 8-10 litros de capacidad. Este método puede valer para cualquier tipo de cultivo, incluso árboles frutales, siempre que cuente con el volumen de tierra suficiente.

Mesas de cultivo: este tipo de estructura requiere de un mayor espacio aunque los resultados son mejores al tener mayor profundidad. Pueden ser de distintos materiales pero se recomienda las de madera por su porosidad. Si lo que se busca es una gran producción de distintas hortalizas como calabacines, berenjenas, pimientos, etc. esta es la mejor opción.

Cultivo hidropónico: es uno de los métodos más versátiles ya que no necesita tierra, se adapta a cualquier espacio y su construcción es facil ya que solo se necesita una tubería perforada y una bomba pequeña como la utilizada en los acuarios. Este sistema consiste en sustituir el sustrato por una solución de agua con los minerales y nutrientes que necesita la planta. Es muy eficaz para plantas de hoja verde como lechuga, coles o espinacas y frutos rojos como fresas, así como hierbas aromáticas o medicinales.

Huertos verticales: son una de las mejores opciones si no se dispone apenas de espacio y no se quiere gastar mucho dinero en su construcción. Hay muchas opciones desde enrejados con bolsas de fieltro adosadas, estanterías hechas con canalones, pallets, botellas y bidones de plástico colgados, etc. Para este tipo de huerto el cultivo de plantas de hoja verde (todo tipo de lechugas, espinacas, etc) hierbas aromáticas o medicinales, fresas, rabanitos, guindillas, tomates cherry y flores comestibles es muy recomendable.
Los kokedamas (bolas de musgo de origen japonés) son también otra opción pero el cultivo en ellos es limitado solo siendo recomendable para plantas pequeñas como las hierbas aromáticas, medicinales o flores comestibles.

Huertos en columna: para realizar este tipo de huerto se utilizan estructuras circulares con muescas a lo largo de sus paredes. El cultivo de plantas de hoja verde y frutos rojos por este método da muy buen resultado. Si las estructuras son lo suficientemente anchas el cultivo de patatas u otros tubérculos es posible.
Otra manera de cultivar por este método es mediante macetas unas sobre otras siendo la primera la más grande y la última la más pequeña.

¿Qué podemos cultivar?

Para un huerto urbano lo más recomendable son las verduras, hortalizas, frutos rojos y hierbas aromáticas y medicinales.
Debemos tener en cuenta tres cosas a la hora de decidir qué vamos a plantar en nuestro huerto: la cantidad de sol que recibe nuestro huerto, la época del año en la que te encuentras y el espacio disponible.

Segun lo soleado que sea nuestro espacio podremos plantar:

Zona con suficientes horas de luz

Todas las plantas crecen bien con sol pero es especialmente necesario para:
Tomate
Pimientos
Calabacines
Berenjenas
Chiles

Zona con pocas horas de luz
Acelgas
Espinacas
Cebollas
Ajos
Coles
Rábanos
Fresas
Guisantes
Habas
Lechugas
Zanahorias

Para saber qué plantar en cada época del año es recomendable consultar un calendario de siembra y recolección como el disponible en ECOagricultor.

Si queremos obtener una buena cosecha es fundamental saber de cuanto espacio disponemos y cómo lo vamos a distribuir ya que plantas como los calabacines se extienden bastante y necesitan un área más amplia que otros como el romero.

 

¿Podemos aplicar el reciclaje en nuestro huerto?

Por supuesto, además en todas sus fases. En la fase de construcción del soporte y estructura de nuestro huerto podemos reutilizar botellas, latas, envases e incluso sacos o calcetines viejos como macetas, solo hay que echarle creatividad. Para los semilleros se pueden reutilizar el cartón de los huevos o los envases de yogures.

Cuando nuestro huerto esté ya en marcha podemos utilizar los restos del huerto y los orgánicos producidos por nosotros para hacer compost casero que luego podremos usar para abonar nuestro huerto. Hacer nuestro propio compost es bastante sencillo si se siguen unas simples pautas, en el blog de Oxfam Intermón se explica muy bien los pasos a seguir.
Otra manera de reciclar es reutilizando ciertas partes de las frutas y verduras que consumimos para hacerlas rebrotar o utilizando las semillas de su interior. El rebrote se puede conseguir con muchas de las verduras habituales como las zanahorias, patatas, cebollas, coles, lechugas, puerros o cebolletas.
En este vídeo se puede ver lo sencillo y fácil que es.

Se puede incluso reutilizar el agua si se utilizan métodos como los huertos verticales donde el agua de riego sobrante de las plantas superiores cae a las inferiores.

 

¿Es imprescindible el uso de químicos para tener un huerto saludable?

El uso de fertilizantes químicos e insecticidas empezó relativamente hace poco tiempo pero los humanos llevamos milenios practicando la agricultura sin la ayuda de estos químicos.
Para que nuestro huerto no necesite de fertilizantes, insecticidas o fungicidas es importante saber las propiedades de las plantas que tenemos en nuestro huerto y realizar un buen diseño de este.
Plantas aromáticas como la albahaca o lavanda, u otras como el ajo actúan como repelentes de insectos, por lo tanto si las plantamos en nuestro huerto o las utilizamos para hacer infusiones con las que rociar nuestras plantas nos evitaremos la aparición de pulgones o babosas. En esta página se pueden encontrar distintas fórmulas para evitar plagas mediante el uso de infusiones y otros tipos de insecticidas.
Para evitar los fertilizantes se puede utilizar abonos verdes, posos de café, guano o humus de lombriz. Otras opciones son plantar plantas fijadoras de nitrógeno como las lentejas, garbanzos, habas o tréboles en nuestro huerto y rotar los cultivos.

 

¿Qué me aporta cultivar mis propios alimentos?

Principalmente un huerto urbano nos ayuda a mejorar nuestra salud porque cambia nuestra alimentación y hábitos a otros más saludables y además nos ayuda a combatir el estrés al centrarnos en una actividad manual y creativa. En el ámbito doméstico ayuda a formar un vínculo y espíritu de trabajo cooperativo en la familia ya que al final todos acaban involucrados en el cuidado del huerto.

Carlota López